En una cazuela pequeña, calienta el azúcar a fuego medio hasta que se derrita por completo y tome un color ámbar intenso. {1}
Vierte el caramelo en el molde donde deseas hacer el flan y cubre muy bien el fondo de éste y con mucho cuidado las paredes también, esto es muy importante para evitar que se pegue. {2} Debes hacerlo rápido pues el caramelo se enfría y no fluye tan fácil cuando eso sucede.
Coloca el resto de los ingredientes en la licuadora y licúa hasta que conseguir una mezcla homogénea.
Vierte la mezcla en el molde con caramelo, se escuchará como que truena o se rompe el caramelo, pero es completamente normal.
Tapa el molde con papel aluminio y con un palillo o cuchillo haz unos pequeños hoyitos en el papel.
Coloca el molde del flan dentro de otro molde más grande y agrega agua a éste para hacer el baño María. {3}
Hornea a 180ºC (350º) por 50 minutos, introduce un palillo para asegurarte que sale limpio, si no, hornea por 10 minutos más.
Deja enfriar por completo antes de desmoldar. Despega ligeramente la orilla del flan (solamente en la superficie), cubre de nuevo con papel aluminio y refrigera por al menos 3 horas. Si lo dejas toda la noche es mucho mejor.
Desmolda y disfruta.
Notas
Puedes derretir el azúcar directamente en el molde de flan siempre y cuando este sea apto para calentar en la estufa. Yo siempre lo hago, pero esta vez decidí utilizar este molde más «sofisticado» y como no quería dañarlo (aunque es de aluminio también), mejor hice el caramelo en una cazuela aparte. También puedes utilizar Ramekins, como éstos, o cualquier otro tipo de molde de cerámica apto para el horno, de igual manera virtiendo el caramelo ya listo. Lo importante aquí es no dejar que se queme el caramelo y cuidar tus moldes de cualquier daño al exponerse al fuego.
Puedes cubrir con el caramelo solamente el fondo del molde, sin embargo, el cubrir las paredes ayuda mucho para que no se pegue el flan, sobre todo si usas un molde como el que usé en esta ocasión. Además, ayuda a que el color sea parejo en toda la corteza, a mí así me gusta, aunque hay quienes prefieran ver el color caramelo únicamente en la superficie. Otra ventaja de cubrir las paredes con caramelo es que si por alguna razón necesitas desmoldar de inmediato, el flan no se rompe, pues el caramelo ayuda a que toda la corteza esté ligeramente más firme. Como sea, es preferible esperar a que el flan esté frío antes de desmoldar, al menos a temperatura ambiente.
Para evitar derrames o que se te caiga el flan al meterlo al horno, coloca el molde del flan dentro del otro molde, mete al horno y entonces agrega el agua al molde grande para el baño María. Hay quienes usan charolas de galletas para el baño María, pero yo prefiero usar un molde de más o menos la misma altura que donde tengo el flan y tener un baño María que llegue a la mitad del molde del flan. De esta manera no me tengo que preocupar de estar revisando que el agua no se haya consumido, además estoy segura que esto ayuda a que el flan quede con esa consistencia tan suave y cremosa.